¿Estas embarazada?

Bienvenid@s a esta segunda entrega de nuestro blog en La Ibañesa. Como ya os adelantamos en nuestra primera entrega, de manera quincenal, dispondréis de diferentes artículos relacionados con la alimentación saludable, el deporte y vida sana en general.

Hoy nos vamos a centrar en la toma de frutos secos durante el embarazo; y es que cuando una mujer se queda embarazada, son muchas las dudas que se generan en torno a la alimentación… ¿Puedo comer de esto o lo otro? ¿Esto es sano para mí y para el bebé? ¿Debo dejar de comer esto otro? Son algunas de las preguntas más frecuentes que se hacen las embarazadas.

Según nuestra nutricionista, Montse Cebrián, debido a su valor nutricional, los frutos secos son un alimento indispensable dentro de una dieta equilibrada. Por eso es recomendable consumirlos durante el embarazo. “Durante esta etapa la mujer debe alimentarse bien, escogiendo productos saludables que abarquen todos los elementos esenciales: proteínas, carbohidratos, grasas, minerales y vitaminas”, nos comenta Montse.

Es de vital importancia que la mamá lo haga así porque de ese alimento va a depender, en gran medida, que el pequeño se desarrolle correctamente y goce de buena salud.

Según un estudio realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, llevar una dieta rica en frutos secos durante el primer trimestre de gestación contribuye a mejorar el desarrollo neurológico de los niños. Las causas de este hallazgo se encuentran en los ácidos grasos esenciales omega 3 y omega 6 de los frutos secos. El estudio reveló que estas sustancias se acumulan en las áreas del cerebro relacionadas con funciones cognitivas como la memoria, la capacidad de atención o la resolución de problemas.

En general, los frutos secos son idóneos para el embarazo, pero hay unos que son más beneficiosos que otros como por ejemplo: 

  • Las almendras. Que son las que más fibra aportan, son saciantes, evitando el picar entre horas, y también contienen elevados niveles de calcio, un mineral que ayudará a fortalecer el esqueleto tanto de la madre como del futuro bebé.
  • Los cacahuetes. Que aportan grandes cantidades de proteínas, esenciales para el buen desarrollo del feto y como son muy calóricos, aportan un extra de energía a la madre. Son unos excelentes antioxidantes y mantienen en buen funcionamiento el sistema inmunológico gracias a su contenido en vitamina E y zinc. Eso sí, durante el embarazo hay que mantener la presión arterial en sus niveles y por ello recomendamos su consumo de manera natural.
  • Las nueces. Sus elevadas cantidades de ácidos grasos saludables ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos protegiendo el organismo frente a enfermedades cardiovasculares. Al mismo tiempo, ayudan a reducir la presión arterial y, como consecuencia, disminuye el riesgo de sufrir preeclampsia, que es una complicación del embarazo caracterizada por presión arterial alta y signos de daños en otro sistema de órganos, más frecuentemente el hígado y los riñones.
  • Los pistachos. En periodo de gestación, la mujer embarazada necesita aumentar sus niveles de hierro. El motivo no es otro que fabricar más hemoglobina para garantizar el suministro de oxígeno al bebé. Este hecho puede provocar que la mujer sufra anemia por falta de hierro, de ahí que se le receten suplementos.

En general, los frutos secos son un alimento saludable que puede sustituir a otros tentempiés menos aconsejables y cargados de calorías vacías durante el embarazo. Pero tampoco se puede abusar de ellos porque al ser muy calóricos y grandes portadores de grasas (aunque sean saludables) se perderían buena parte de sus beneficios.

Lo ideal es consumir un puñado al día, alrededor de 30 gramos, y al natural o tostados. Es mejor evitar los que sean salados o azucarados. Otra de las ventajas de estos pequeños alimentos es que se pueden llevar dentro del bolso, guardados en recipientes o bolsas con cierre hermético, para tirar de ellos en cualquier momento del día. Aunque también es una buena opción consumirlos en ensaladas, postres, salsas, esparcidos en el yogur o los cereales, o como acompañamiento de otras frutas.

Además de la alimentación hay otros factores sobre los que también se preguntan las mujeres embarazadas, como por ejemplo la actividad física. Al respecto cabe destacar, que como en nuestro día a día, es recomendable complementar una buena alimentación con el ejercicio y este debe ser aeróbico, suave y sin ningún tipo de sobrecarga. La frecuencia cardíaca no debe superar los 90 o 100 latidos por minuto. La periodicidad aconsejada es de 3 veces por semana, con un tiempo de 30 a 40 minutos por cada día.

Todas estas recomendaciones genéricas, son aptas para un embarazo “normal”, sin complicaciones y cuando el estado de la mamá es saludable y sin patologías previas u ocasionadas por el propio embarazo. Para ello siempre hay que consultar cualquier duda con un médico y según las recomendaciones otorgadas por este, actuar en consecuencia. 

Esperamos que esta nueva entrada a nuestro blog os haya sido útil y os emplazamos a la próxima cita dentro de 15 días. Os animamos a que compartáis este contenido en vuestras redes sociales si consideráis que puede servir de ayuda para vuestr@s amig@s.

¡¡Hasta la próxima!!

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