ALMENDRAS, EL FRUTO SE POR EXCELENCIA

Bienvenid@s a un nuevo capítulo de nuestro blog nutricional. En esta ocasión nos vamos a detener en unos los frutos secos de mayor reconocimiento internacional que poseemos en nuestro país, la almendra.

Según datos ofrecidos por la organización agraria ASAJA, a pesar de que casi el 94% de la producción mundial la realiza E.E.U.U., España es el segundo productor mundial y representa el 2’5% y el resto, prácticamente de manera igual, entre Australia y Turquía. Nuestra almendra es considerada la de mayor calidad y tamaño. Andalucía, Levante y Castilla la Mancha se encuentran a la cabeza de la producción nacional con diferentes variedades.

La almendra procede del árbol, el melocotón, y comparte muchos rasgos y características con ellos, siendo difíciles de diferenciar a simple vista. La propia almendra es muy semejante al hueso de estas frutas, con la diferencia de que no genera pulpa comestible alrededor, y que las semillas de los frutales pueden ser tóxicas.

Las almendras son uno de los frutos secos más nutritivos del planeta, tienen un sabor delicado y dulzón, y contienen infinidad de propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Entre sus bondades destaca que ayudan a fortalecer los huesos, el cabello, la piel y son buenas para el corazón, por ello la Federación española del corazón recomienda su consumo.

Son ricas en fibras, proteínas, vitaminas B y E, grasas saludables, hierro, calcio, fósforo… Merendar almendras o tomarlas a media mañana puede ayudar a mantener unos niveles saludables de colesterol; además, contienen más fibra que cualquier otro fruto seco.

En nuestra fábrica utilizamos 2 variedades 100% nacionales, que son recolectadas en el valle del río Cabriel: freímos la variedad “comuna” y tostamos la variedad “largueta” (más fáciles de pelar con la mano antes de comerlas)

Veamos ahora algunas de sus destacadas propiedades:

Fuente de energía

Su aporte en carbohidratos nos ofrecen energía para afrontar la jornada más exigente. Y el hierro que contienen nos ayudan a combatir la anemia.

Buenas para el corazón

Distintos estudios (el de la doctora Helen Griffiths de Predimed es uno de los más recientes) han demostrado que aquellas personas que comen almendras de manera frecuente, es decir unas cinco veces por semana, tienen un cincuenta por ciento más de posibilidades de reducir el riesgo de padecer un infarto y otras enfermedades cardiovasculares. Las almendras fortalecen y protegen las paredes de las arterias gracias a los aminoácidos y ácidos grasos que contienen.

Buenas para huesos y dientes

Por su alto contenido de fósforo y magnesio, las almendras nos ayudan a tener unos dientes y huesos fuertes. También cuidan nuestros músculos, combaten la ansiedad, la irritabilidad y favorecen un buen descanso, evitando el insomnio. Además, por su contenido en calcio las almendras previenen la osteoporosis.

Buenas para el cerebro

Con el consumo regular de las almendras podemos aumentar la función cerebral, de manera que este órgano se mantenga lúcido y activo.

Mejoran el sistema inmunitario

El zinc que contiene las almendras mejora el funcionamiento del sistema inmunitario, favorece el crecimiento y combate los estados de fatiga o cansancio. La vitamina A que contienen cumplen las mismas funciones y además ayuda a desintoxicar el organismo.

Combaten los radicales libres

Su contenido en selenio y vitamina E combate los radicales libres, y ayuda a prevenir enfermedades degenerativas.

En cuanto a su ingesta, podemos decir que unas 20 almendras nos aportan 100 calorías llenas de propiedades nutritivas y saludables; y debido a su efecto saciante las almendras ayudan a controlar el apetito. Una investigación publicada en la revista European Journal of Clinical Nutrition descubrió que los participantes que comieron un puñado de almendras todos los días experimentaron una reducción de la sensación de hambre sin aumentar su peso corporal. Y son aptas para todos porque al contener un bajo índice glucémico son indicadas para personas con diabetes.

Dada su versatilidad y múltiples usos culinarios, podemos optar por todo un catálogo de almendra procesada: molida o harina de almendra (a menudo no se distingue entre ambas, pero la llamada harina suele ser más fina), pasta de almendra o masa de mazapán crudo, laminada, en bastones o en cubitos, siempre cruda. También se comercializan garrapiñadas o en crocanti, para decorar repostería.

Además de consumirse tostada, con todo y cáscara, ayuda a tener saciedad y reducir el consumo total de calorías en el día, por ser rica en proteínas, grasas y fibra. Por esta razón se pueden incluir en planes de alimentación para reducir peso.

También puede utilizarse en diversas preparaciones como ensaladas, postres y guisados, ya que tiene un sabor suave, poco dulce y delicioso, y forman parte de una dieta saludable y sostenible para la salud planetaria.

Se recomienda su consumo frecuente, ya que es un alimento muy saludable que puede incluirse como colación o como leche de almendra elaborada de forma casera para evitar los desperdicios sólidos de las versiones comerciales.

Puede llegar a ser un alimento alergénico, por lo que se aconseja poner especial atención en caso de presentar reacciones alérgicas, en cuyo caso se debe evitar su consumo. 

Como habéis podido comprobar, en esta ocasión, hemos hablado del fruto seco por excelencia en cuanto a sus propiedades. Esperamos que este articulo os haya servido de ayuda y os citamos para dentro de 15 días, hasta entonces, un saludo a tod@s.

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